Cómo manejar las críticas

 

 

 

 

En general, llevamos muy mal que nos critiquen y solemos responder de manera defensiva. Nos hacen sentir mal porque dañan nuestra autoestima si esta es baja. Cuando la autoestima está bien, las críticas pueden resultar desagradables, pero no serán causa de sufrimiento. Muchas veces, el miedo que nos provoca recibirlas y el miedo a ser rechazados hace que no nos mostremos siendo nosotros mismos.

El problema radica en que es inevitable recibir críticas y nunca se puede agradar a todo el mundo. La solución está en aprender a manejarlas reaccionando de manera adecuada.

¿Cómo solemos responder a las críticas?

Generalmente respondemos de forma pasiva, agresiva o asertiva. Los estilos de respuesta pasivo y agresivo comprometen la autoestima de la persona, mientras que el estilo asertivo la fortalece.

  • Respuesta pasiva: consiste en dar total credibilidad a lo que nos dicen y pensar que la otra persona tiene razón. Estas personas tienden a querer agradar a los demás y a adaptar su comportamiento para conseguirlo; lo que logran es no ser fieles a sí mismas, a sus necesidades y sentimientos. No suelen tener en cuenta que una crítica es una opinión, no una realidad absoluta. Otras veces, la persona que nos critica puede estar equivocada o nosotros mismos hemos podido cometer algún fallo y nos lo están haciendo saber.
  • Respuesta agresiva: la persona criticada se lo toma como un ataque y reacciona airadamente. En este tipo de respuesta tampoco se analiza el contenido de la crítica; es una forma de rechazarla lanzando un ataque. A estas personas se les suele criticar menos por miedo a su reacción.
  • Respuesta asertiva: para estas personas, equivocarse es algo normal. Entienden que han podido cometer un fallo, lo asumen y aprovechan el contenido de la crítica para mejorar. Como ven sus propias equivocaciones con normalidad, también comprenden que la otra persona puede haberse equivocado al criticarles. Aunque esto sea desagradable, no llegará a ser “insoportable” o “terrible”.

¿Qué beneficios aporta el manejo de las críticas?

Cuando se analizan las críticas, se puede decidir cuánta importancia darles. Si no estamos de acuerdo con ellas, no merecerá la pena sentirnos mal; si estamos de acuerdo, podremos esforzarnos en mejorar lo que corresponda. El manejo de las críticas aporta muchos beneficios:

  • Obtener información que nos puede resultar útil.
  • Dar una mejor imagen.
  • Disminuir el conflicto, mejorando la comunicación y la relación.
  • Hacer que el crítico se sienta mejor, ya que sentirse escuchado disminuye su oposición y lo predispone a nuestro favor.
  • Sentirnos mejor, mejorar nuestra salud, seguridad y autoestima.

Tipos de críticas

Constructivas:

Estas críticas nos ayudan a mejorar y a conseguir nuestros objetivos. Suelen ir dirigidas al comportamiento de la persona más que a la persona en sí. Se realizan de manera directa, en el momento adecuado, con el tono adecuado y aportan información concreta.

Por ejemplo, cuando un amigo te dice con cariño: “Oye, creo que últimamente llegas un poco tarde a nuestras reuniones”. Puede resultar incómodo escucharlo, pero si lo piensas, es una crítica constructiva: te está dando una oportunidad para reflexionar y mejorar tu puntualidad, no para hacerte sentir mal.

Otro ejemplo puede darse en la pareja, cuando te comentan: “Siento que últimamente no pasamos mucho tiempo juntos”. Aunque al principio puede doler, esta crítica expresa una necesidad real y te ofrece la oportunidad de mejorar la comunicación y fortalecer la relación.

Asimismo, en el trabajo, un compañero o jefe puede decirte: “Tu informe está bien, pero podrías hacerlo más claro en la parte de conclusiones”. Aunque escuchar esa observación puede resultar incómodo, te brinda información específica para mejorar tu desempeño profesional.

Destructivas:

Son críticas que buscan hacer sentir mal, manipular o desvalorizar, y no ayudan a mejorar. Suelen ser muy generales, no aportan detalles y se dirigen a la persona, no a su comportamiento. No suelen hacerse de manera directa y a menudo se expresan a espaldas de la persona criticada.

Por ejemplo, cuando alguien te dice: “Me tienes harto”, puede hacerte sentir mal. Manteniendo la calma, lo adecuado sería preguntar: “¿Me puedes poner un ejemplo de eso que te tiene harto? Si no me das ejemplos, no puedo entender qué es exactamente lo que te molesta”. Es posible que la persona argumente su crítica y sea útil analizar lo que te ha dicho.

A veces, quien critica no da explicaciones, no tiene argumentos o intenta manipular desviando la atención del tema. En estos casos, podríamos estar ante una persona que ejerce manipulación emocional.

Manipulativas:

Buscan hacer sentir culpable a la persona criticada para conseguir lo que desea quien critica.

¿Cómo puedo manejarlas?

Cuando trabajo en consulta, después de realizar una evaluación de la persona y establecer unos objetivos de trabajo, llegamos a una fase en la que propongo elaborar un listado de situaciones en las que recibe críticas. Posteriormente, se seleccionan las situaciones más fáciles para practicarlas en contextos de la vida real.

Mi consejo para manejarlas sería el siguiente:

  1. Autoobservarme en las situaciones en las que me critican: qué siento, qué pienso y cómo reacciono.
  2. Aprender técnicas de respiración, como la respiración abdominal, para mantener la calma. Lo ideal es practicar todos los días unos minutos para automatizar este tipo de respiración.
  3. Trabajar la forma de escuchar, evitando interrumpir o preparar la respuesta antes de que la otra persona termine de hablar.
  4. Trabajar la forma de responder, prestando atención al tono de voz, mostrando que hemos recibido el mensaje o pidiendo aclaraciones concretas.
  5. Hacer un listado de unas 10 situaciones en las que me critican o en las que pienso que voy a ser criticado, incluyendo también críticas pasadas o temores de críticas futuras.
  6. Comenzar por la situación más fácil y responder utilizando los consejos del siguiente apartado. Evaluar cómo salió y avanzar a la siguiente. Estas situaciones pueden ensayarse previamente.

Consejos para hacer frente a las críticas

  • Averiguar si es constructiva o destructiva.
  • Diferenciar si es un ataque o no.
  • Separar lo que te dicen de cómo te lo dicen.
  • Aceptar y respetar que la otra persona puede pensar diferente.
  • No responder inmediatamente.
  • Escuchar a la persona.
  • Pedir explicaciones y detalles.
  • Buscar qué hay de cierto en lo que dicen, intentando verlo desde su punto de vista.
  • Mostrar acuerdo en lo posible o, al menos, reconocer su derecho a verlo así.

 

Deja una respuesta