La terapia EMDR puede ayudar a trabajar recuerdos traumáticos y reducir el malestar que generan. Afortunadamente, los seres humanos tenemos la capacidad de reflexionar sobre lo que nos ocurre y buscar herramientas para sentirnos mejor. Sin embargo, algunas situaciones del presente nos superan. Podemos reaccionar con una intensidad que no logramos entender.
Una crítica en el trabajo puede paralizarnos. También podemos sentir miedo constante o un bloqueo que arrastramos desde hace años. En ocasiones, estas reacciones están relacionadas con experiencias difíciles del pasado.
Muchos pacientes me preguntan si existe una manera de trabajar ese peso. Es entonces cuando hablamos de la terapia EMDR. Sus siglas corresponden a Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.
Es un tratamiento psicológico con evidencia para el trastorno por estrés postraumático (TEPT). Puedes ampliar esta información en la guía sobre EMDR del Centro Nacional para el TEPT. La elección del tratamiento requiere una valoración individual.
¿Cómo entiende la terapia EMDR los recuerdos traumáticos?
Para comprender este enfoque, conviene conocer el Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información, desarrollado por Francine Shapiro. Este modelo propone que algunas experiencias abrumadoras pueden quedar asociadas a emociones, sensaciones y creencias que siguen causando malestar.
La expresión «recuerdo congelado» es una metáfora para explicar esa experiencia. No significa que el recuerdo esté literalmente congelado dentro del cerebro. Desde este enfoque, podemos observar:
- Recuerdos que mantienen una carga emocional intensa.
- Sensaciones físicas, como un nudo en el estómago o una opresión en el pecho.
- Creencias negativas asociadas a lo vivido: «no valgo», «estoy en peligro» o «no puedo confiar en nadie».
Así, un estímulo del presente puede recordar una experiencia anterior y activar una respuesta de alarma. Comprender esa relación puede ser un primer paso para trabajarla en consulta.
¿Cómo funciona la terapia EMDR en consulta?
El objetivo es reducir el malestar asociado al recuerdo y favorecer una interpretación más adaptativa de lo vivido. La memoria de lo sucedido permanece, pero la manera de experimentarla puede cambiar.
Durante el trabajo con recuerdos utilizamos estimulación bilateral. Puede consistir en movimientos oculares guiados, estímulos táctiles o sonidos alternos. El profesional adapta el procedimiento a la persona y comprueba cómo responde.
Los mecanismos que explican sus efectos siguen siendo objeto de investigación. Durante las sesiones, trabajamos con el recuerdo mientras atiendes a la estimulación y observamos cómo cambia tu experiencia.
Preparación, trabajo con recuerdos y seguimiento
El tratamiento sigue un protocolo de ocho fases. Para explicar qué puedes esperar, estas son algunas de sus tareas principales:
- Historia y planificación: Analizamos tu situación, tus objetivos y los recuerdos que pueden estar relacionados con el malestar actual.
- Preparación y recursos: Trabajamos herramientas de regulación y acordamos cómo detener o ajustar el proceso cuando sea necesario.
- Evaluación y reprocesamiento: Identificamos el recuerdo, las emociones, las creencias y las sensaciones físicas. Después, trabajamos con estimulación bilateral y valoramos los cambios.
- Integración, cierre y reevaluación: Revisamos las creencias, las sensaciones corporales y la evolución entre sesiones. El cierre busca favorecer la estabilidad, aunque el trabajo con un recuerdo no haya terminado.
El ritmo y la duración varían. No es necesario forzar el proceso ni prometer que el malestar desaparecerá por completo en cada sesión.
¿Para qué problemas puede valorarse la terapia EMDR?
La evidencia más consolidada corresponde al TEPT. También puede valorarse en otros problemas relacionados con experiencias adversas. Sin embargo, la evidencia y la adecuación del tratamiento varían según el problema y la persona.
En consulta podemos explorar dificultades como:
- Ansiedad y respuestas de miedo relacionadas con recuerdos difíciles.
- Fobias o situaciones que generan una sensación intensa de bloqueo.
- Duelo y pérdidas que siguen causando sufrimiento.
- Experiencias traumáticas repetidas o problemas en las relaciones.
- Creencias negativas sobre uno mismo asociadas a vivencias anteriores.
Esta lista no significa que EMDR sea la mejor opción para todos esos casos. Primero evaluaremos tus necesidades y acordaremos un plan de trabajo.
El camino de vuelta a ti
Trabajar el peso del pasado puede ayudarte a recuperar bienestar. El cambio suele requerir tiempo, preparación y un acompañamiento adaptado a tus circunstancias.
Si sientes que algunas experiencias interfieren en tu día a día, no tienes por qué afrontar este camino en soledad. Podemos empezar por comprender qué te ocurre y valorar qué enfoque puede ayudarte.
Si quieres dar el paso, ponte en contacto conmigo para reservar una primera sesión. Puedes conocer también mi consulta online. En esa valoración hablaremos de tus objetivos y de la modalidad adecuada para tu proceso.
